Los últimos avances en tecnología láser han hecho posible eliminar o suavizar los tattoos de forma más eficaz y rápida que nunca. Los láseres de tipo
Q-Switched son capaces de producir los pulsos de alta potencia necesarios para desintegrar los pigmentos del tatuaje en partículas más pequeñas, que son absorbidas por el organismo.

El láser también es útil para retocar parte de un tatuaje; o corregir una micropigmentación en labios, cejas o párpados.

El número de sesiones requerido varía en función del tatuaje y del paciente, espaciándose entre sí de 4 a 8 semanas. Cada paciente responde de manera diferente según los tipos de tinta utilizados en el tatuaje, el tamaño del mismo, el estado de salud, el tipo de láser utilizado, etc. El doctor indicará el tiempo de espera hasta la siguiente sesión según el progreso realizado y el tipo de piel.

En general, las sesiones no suelen llevar más de media hora. Para hacerlas más confortables, se aplica frío, anestesia local, desensibilizadores de la piel u otros productos en la zona a tratar.

Tras cada sesión, el área tratada puede presentar algo de inflamación, enrojecimiento u otros efectos que normalmente sólo duran unas pocas horas. Después de la sesión hay que mantener la piel cubierta con pomada y gasa. En general, hay que proteger el área tratada de los rayos solares. El médico proporcionará consejos adicionales durante la cita.

En algunos casos, de forma temporal, pueden producirse hipopigmentación, hiperpigmentación o cambios en la textura de la piel. Estos suelen desaparecer en uno o dos meses.

Publicado: 9 de Mayo de 2016 a las 16:56