Borrando los estigmas del tatuaje

M. NIEVES MIRAMNIEVESMN / MADRID

Día 21/09/2014 - 08.27h

A pesar de que cada vez están más extendidos, hay instituciones y empresas que rechazan a candidatos que tienen visible la tinta bajo su piel

DE SAN BERNARDO

Mao & Cathy. Tattoo Parlors

JAVIER «JATATTOO»

Aspecto de un tatuaje a mitad de la primera sesión de borro (i), antes de la segunda (c) y antes de la tercera sesión (d)

Nayat decidió la semana pasada borrar su tatuaje después de que su padre, musulman tradicional, la tratara con dureza después de grabarse tinta en la piel. Pedro, en cambio, eliminó sus marcas visibles para poder presentarse al Ejército. María acudió a su entrevista de trabajo en manga larga, para encubrir el motivo tribal tatuado en su antebrazo. Son nombres inventados para ejemplos reales que muestran una sociedad que ve el tatuaje como un estigma. Pero, ¿de dónde proceden estos prejuicios? ¿Por qué no se ha institucionalizado algo que cada vez más gente luce? ¿Cómo influye en procesos como encontrar trabajo?

«Nuestra imagen nos representa -señala Marisol Cota, directora de selección de Adecco Madrid-, al igual que en nuestra vida personal nos vestimos y nos queremos mostrar identificándonos con grupos musicales o bandas urbanas... en una entrevista de trabajo debemos causar una buena impresión y muchas veces solo contamos con una única oportunidad. Lucir un tatuaje puede ser determinante, aunque dependerá en gran medida del tipo que sea y el puesto al que opte el candidato». Según señala la experta, «nuestra imagen nos muestra tal y como nosotros queremos reflejarnos, pero además hay que tener en cuenta los prejuicios del entrevistador y, en general, de la sociedad. Los tatuajes actualmente están más normalizados, pero hace 10 años eran indicativos de rebeldía, inconformismo o dureza...».

Entre los puestos de trabajo en los que existen más prejuicios a la hora de contratar a alguien con tatuajes se encuentran, sobre todo, los dependientes de firmas de alta gama, azafatos de vuelo y comerciales. «Indudablemente existen prejuicios y aún debe cambiar la sociedad para aceptarlos con mayor naturalidad», destaca Cota.

En este mismo sentido, Javier «Jatattoo», tatuador profesional con un gabinete situado en Toledo, apunta que «la sociedad española aun no está preparada para asumir los tatuajes. Hay gente que acepta el currículum y si ve un tatuaje ya no lo tienen en cuenta».Fidel Pietro, secretario de la UNTAP (Unión Nacional de Tatuadores y Anilladores Profesionales) señala, por su parte, que «la gente se piensa que los tatuajes no dan, de cara al exterior, la seriedad o profesionalidad que puede dar una persona que no tiene tinta en su cuerpo. Supongo que es algo que se superará con el paso del tiempo».

¿Quién se tatúa?

Aquellos que se deciden por utilizar la aguja y dejar constancia bajo su piel de sus inquietudes, «lo hacen porque se quieren diferenciar. La imagen personal es muy importante y un tatuaje va con tu estilo de vida, con tus ideas. Luego también hay muchos tatuajes que la gente se los hace porque les representa algo, de manera simbólica», declara Prieto.

«Jatattoo» rompe los estereotipos que actualmente se relacionan con los tatuadores. No lleva tatuadas ni las manos, ni el cuello, ni la cabeza. «debido a la amplia vascularización de la piel en las manos, así como a su gran movilidad hacen que los tattoos en las extremidades y dedos se deterioren a mayor velocidad. Esa es una de las causas por las que evito hacerlos (salvo que no te quede más remedio)». Así, señala que «antes de hacerte un tatuaje debes soñar con él, ansiarlo, desearlo. Que no sea un arrebato».

Tatuajes: ¿para siempre?

Aunque en épocas anteriores al láser se relacionaba el tatuaje con la idea de lo inmutable, actualmente su eliminación está mucho más normalizada. El proceso de tatuarse consiste en depositar tinta o algún pigmento bajo la epidermis, en la capa basal. «La tinta del tatuaje se nos queda en la piel porque las moléculas son más gruesas que nuestros capilares sanguíneos y el sistema linfático», apuntaAscensión Rubio, directora de Avanclinic, una clínica madrileña que, entre sus servicios ofrece el de la eliminación láser de tatuajes. El encargado de borrarlo es el láser Q-Switched Nd: YAG, o, simplemente, láser YAG.

«Antes de hacerte un tatuaje debes soñar con él, ansiarlo, desearlo»Tal y como señala la directora de la clínica, es posible eliminarlos porque el láser «tiene la potencia necesaria para chocar contra las moléculas de tinta y romperlas. Estas se hacen más pequeñas y así pueden atravesar los capilares y pasar al torrente sanguíneo, desde donde se eliminarán», explica sobre el proceso de expulsión de la tinta bajo la piel. «Normalmente lo que se quiere borrar todo el mundo son los que están a la vista. Cuando llega el verano más todavía, sobre todo los de los brazos. Respecto a los amorosos, lo que la gente suele eliminar son letras o fechas dentro de un tatuaje más grande, no todo», destaca. Aunque hasta Avanclinic se acercan todo tipo de personas, predominan aquellas que se quieren presentar a algún tipo de oposición.

No solo los empleados de banca o altos cargos están sometidos al escrutinio y a la criba determinada por la tinta visible. En la última convocatoria de plazas para el Ejército español, los candidatos, entre otros requisitos, no tenían permitido el ingreso en el cuerpo si lucían tatuajes visibles «vistiendo las diferentes modalidades de los uniformes de las Fuerzas Armadas, no especiales».

Con la llegada de la crisis y las dificultades para acceder a un puesto de trabajo, en los últimos años ha habido un incremento del número de personas que deciden eliminar las marcas de su piel. «Hemos notado un aumento en la tendencia del año pasado respecto al anterior. Este año también se siguen eliminando bastantes. En época de bonanza la gente se tatuaba y son los que ahora llegan a quitárselos», indica Rubio.

Pese a las reticencias que ponen las empresas frente a los futuros candidatos tatuados, Prieto, desde la UNTAP destaca que «la gente normalmente no denuncia. Simplemente tienen en cuenta donde no quieren gente con tatuajes y ni se presentan al puesto». Denuncias no han llegado a la asociación, pero sí quejas de la gente que les comenta lo que pasa en ciertas empresas.

La liberalización del láser

Con la bajada del precio del láser y su extensión en el uso en tratamientos estéticos, algunos tatuadores también ofrecen entre sus servicios la eliminación de la tinta bajo la piel. «Jatattoo», quien ha comentado a ABC algunos de los casos particulares que llegan hasta su gabinete, comenta que, algún cliente se los ha borrado «porque se siente sucio», porque se da cuenta de que lo miran mal. Al igual que Rubio, argumenta que «entre sesión y sesión no es recomendable dejar pasar menos de dos meses. Tiempo durante el cual tu organismo está regenerando la zona que ha sido impactada y el sistema inmunológico ha barrido esos fragmentos de "explosión" que ha habido en tu piel». Debido a este tiempo de espera entre sesión y sesión, el proceso de eliminación se prolonga durante varios meses.

«Quito todo tipo de tatuajes. De amor con nombres también, pero sobre todo por motivos sociolaborales», destaca el tatuador. Los que más elimina son los de tintas inorgánicas, pues, como él mismo explica, «estas proceden de pigmentos minerales en su mayoría, son más resistentes al proceder de minerales o de metales». En cambio, las orgánicas, compuestas por pigmentos vegetales animales que se suelen utilizar en cejas, párpados y labios, al ser de origen orgánico sufren una degradación más rápida. «Estas, en cinco años como mucho han desaparecido», destaca.

Publicado: 26 de Abril de 2016 a las 19:48